Ortografía, letras y puntuación
Bases imprescindibles del idioma: separación en sílabas, reglas de acentuación (abarcando la tilde diacrítica) y el manejo de hiatos, diptongos y triptongos.
Errores ortográficos comunes: distinción entre [b] y [v], [g] y [j], el uso de la [h], sonidos nasales, [y] y [ll], junto con las grafías [s], [c] y [z].
Reglas para vocablos extranjeros, expresiones latinas, acrónimos, abreviaciones, numeración romana y arábiga, escritura de horas y fechas, y excepciones como vocales dobles idénticas.
Comprensión lectora, memoria y métodos mentales
Diferencias entre la lectura clásica y la lectura veloz: disminuir la lectura mental, utilizar marcadores de ritmo y aplicar tácticas visuales para mejorar el entendimiento.
Fundamentos neurológicos importantes: anatomía y desarrollo cerebral, funcionamiento neuronal, consolidación de recuerdos, asimilación de datos y falsas creencias sobre el intelecto.
Sistemas de estudio comprobados: herramientas como Pomodoro, técnica Feynman, SQ4R y fragmentación; sumado a repasos espaciados, reglas mnemotécnicas, mapas conceptuales, tarjetas didácticas y estilos de lectura (visualización rápida, escaneo, lineal).
Comunicación oral, voz y vocalización
Bases para hablar en público: potenciar tus capacidades frente a la audiencia, organizar el discurso, aplicar la narración de historias y ajustar la comunicación al tipo de público.
El aparato fonador: emisión de sonido, respiración desde el diafragma, rutinas para calentar, alcance vocal y elementos no verbales (velocidad, silencios, tono y modulación).
Pronunciación y claridad: dominio de la articulación, ejercicios de fluidez y destreza al hablar; sumado a la expresión corporal (contacto visual, gestos, postura) y tácticas para superar contratiempos o sesiones de preguntas.
Postergación, manejo del estrés y eficiencia profesional
El hábito de aplazar: concepto, fases, clasificaciones, motivos frecuentes (miedo a fallar, interrupciones, agobio) e impactos negativos en diversas áreas de la vida.
Regulación de la tensión mediante el coaching: contraste entre ansiedad y estrés, repercusiones a nivel físico y psicológico, influencia de las hormonas, alimentación y rutinas de ejercicio para aliviar la carga emocional.
Tácticas de rendimiento en el trabajo: concentración y motivación, evitación de interrupciones digitales, construcción de rutinas positivas, destrezas sociales y manejo de recursos (agendas, modelos, listas y paneles) para agilizar tareas y el flujo de trabajo.